
Radiografía de la Formación Profesional en España (2026)
En 2026, la Formación Profesional se ha consolidado como uno de los ejes principales del sistema educativo y del empleo en España.
Estudiantes matriculados en FP:
Más de 1,1 millones de alumnos, lo que supone un crecimiento cercano al 35 % en la última década.Distribución por nivel:
Grado Medio: ~46 %
Grado Superior: ~44 %
FP Básica y cursos de especialización: ~10 %
Inserción laboral media:
Entre el 70 % y el 75 % de los titulados en FP encuentra empleo en los primeros 6–12 meses tras finalizar sus estudios.
En familias técnicas e industriales, la inserción supera el 80 %.FP Dual:
Más de 300.000 estudiantes participan ya en modalidades de FP Dual o formación con prácticas ampliadas en empresa.
En muchos ciclos, 1 de cada 3 alumnos es contratado por la empresa donde realiza las prácticas.Familias profesionales con mayor demanda:
Informática y Comunicaciones
Sanidad
Administración y Gestión
Electricidad y Electrónica
Transporte y Mantenimiento de Vehículos
Fabricación Mecánica
Distribución por género:
Mujeres: ~49 % del total de matriculados
Hombres: ~51 %
Persisten diferencias por familias: alta presencia femenina en sanidad y administración, y masculina en industria y tecnología, aunque la brecha se reduce progresivamente.
Edad del alumnado:
Menores de 25 años: ~65 %
Mayores de 25 años: ~35 %
La FP se consolida también como vía de recualificación y cambio profesional.
La Formación Profesional se ha consolidado en 2026 como uno de los grandes pilares del sistema educativo y del mercado laboral. Lejos de ser una opción secundaria, la FP es hoy una pieza clave para la empleabilidad, la competitividad empresarial y la adaptación de la economía a los cambios tecnológicos y productivos. La prioridad de las políticas educativas actuales es alinear la oferta formativa con las necesidades reales del tejido productivo, facilitando que las personas accedan a una profesión que les motive y que, al mismo tiempo, ofrezca salidas laborales claras, con independencia de que la formación sea universitaria o profesional.
En los últimos años, los estudios sobre demanda de empleo han puesto de manifiesto que los titulados en FP se encuentran entre los perfiles más buscados por las empresas. Esta tendencia se ha visto reforzada por la apuesta institucional por la FP como herramienta para reducir el desempleo juvenil, mejorar la cualificación profesional y responder a la falta de perfiles técnicos en numerosos sectores estratégicos.
La informática y la sanidad continúan siendo dos de los ámbitos con mayor presencia de profesionales formados en FP. En el área tecnológica, los ciclos relacionados con sistemas, redes y desarrollo de aplicaciones ofrecen altas tasas de inserción laboral, destacando puestos como técnico de soporte informático, programador de aplicaciones y técnico de sistemas. En sanidad, la demanda sigue concentrándose en perfiles como técnico en cuidados auxiliares de enfermería, técnico en radiodiagnóstico y técnico de laboratorio, fundamentales para el funcionamiento del sistema sanitario.
El área administrativa sigue siendo una de las que más empleo genera para los titulados en FP. Puestos como administrativo comercial, administrativo contable, auxiliar administrativo, asistente de departamento o comercial junior son esenciales en prácticamente cualquier organización. Además, esta familia profesional continúa siendo la que concentra un mayor número de estudiantes, con una clara predominancia femenina, aunque la presencia de la mujer en FP en su conjunto se mantiene cercana a la paridad.
En el sector industrial, la demanda de perfiles técnicos cualificados sigue en aumento. Profesiones como electromecánico, técnico en mecanizado, operario especializado, soldador o responsable de sección resultan clave para garantizar la continuidad y modernización de la industria. A pesar del elevado número de estudiantes en estas familias profesionales, el relevo generacional sigue siendo un reto, al igual que el aumento de la participación femenina, todavía muy reducida en este ámbito.
En términos generales, tanto la universidad como la Formación Profesional presentan en 2026 una distribución de género equilibrada, reflejo de una evolución positiva hacia la igualdad en el acceso a la educación.
En definitiva, apostar por la Formación Profesional es apostar por el empleo, la productividad y el desarrollo de una economía basada en el conocimiento. Es también una vía eficaz para combatir el abandono educativo, equilibrar el sistema formativo y responder a las demandas reales del mercado laboral actual y futuro.
