Educación en fertilidad: por qué necesitamos conocer mejor nuestra salud reproductiva

La fertilidad forma parte de nuestra salud, pero sigue siendo una de las grandes desconocidas para buena parte de la población. Sabemos hablar de anticoncepción, embarazo o prevención de infecciones de transmisión sexual, pero ¿recibimos realmente suficiente información sobre cómo funciona nuestra fertilidad a lo largo de la vida?

03-09-2026

Educación en fertilidad: por qué necesitamos conocer mejor nuestra salud reproductiva

Un reciente artículo publicado en Health Education Journal plantea precisamente esta cuestión. Bajo el título Why we need to teach everyone about reproductive health, Joyce C. Harper, Rina Biswakarma, Katherine Maslowski y Michael J. Reiss defienden la necesidad de mejorar la educación sobre salud reproductiva desde las etapas educativas más tempranas.

La propuesta de los investigadores va más allá de enseñar educación sexual. Su planteamiento es que todas las personas deberían disponer de conocimientos suficientes sobre fertilidad, reproducción y salud reproductiva para poder tomar decisiones informadas a lo largo de su vida.

¿Por qué es importante hablar de educación en fertilidad?

La fertilidad no permanece constante durante toda la vida. Existen cambios biológicos relacionados con la edad y otros factores que pueden influir en la capacidad reproductiva.

Sin embargo, estos conocimientos no siempre forman parte de la educación que reciben adolescentes y jóvenes.

Esta cuestión adquiere especial relevancia en un contexto en el que cada vez se retrasa más la edad a la que muchas personas deciden formar una familia. Al mismo tiempo, las tasas de fecundidad han descendido en numerosos países.

Los autores consideran que esta combinación hace especialmente importante que los jóvenes conozcan mejor la fertilidad y la salud reproductiva antes de tener que tomar decisiones relacionadas con la maternidad o la paternidad.

La educación en fertilidad no pretende decir a las personas cuándo deben tener hijos. Su objetivo es diferente: proporcionar información científica que permita tomar decisiones reproductivas con mayor conocimiento.

La educación reproductiva sigue teniendo importantes lagunas

Uno de los aspectos más llamativos del artículo es que estas carencias educativas no se limitan a países donde la salud reproductiva apenas aparece en los programas escolares.

Los autores ponen como ejemplo Inglaterra, donde la normativa educativa contempla expresamente contenidos relacionados con la salud reproductiva, la fertilidad y el impacto que determinados factores pueden tener sobre ella. A pesar de ello, las investigaciones realizadas por el propio equipo muestran que los conocimientos adquiridos por los estudiantes siguen siendo limitados.

En una encuesta realizada a jóvenes de entre 16 y 18 años, menos del 3 % afirmó haber aprendido en la escuela sobre endometriosis o síndrome de ovario poliquístico (SOP), mientras que aproximadamente un 10 % indicó haber recibido formación sobre infertilidad, aborto espontáneo o menopausia.

Estos datos resultan especialmente relevantes porque algunas de estas condiciones pueden tener consecuencias sobre la salud reproductiva y sobre la capacidad de concebir.

La cuestión, por tanto, no es únicamente si existe un currículo que incluya estos contenidos, sino qué se está enseñando realmente, con qué profundidad y con qué recursos.

Fertilidad y educación: mucho más que hablar de embarazo

Cuando pensamos en educación reproductiva, es habitual asociarla principalmente con la prevención del embarazo.

Sin embargo, una educación reproductiva completa debería abordar muchos más aspectos.

Comprender la fertilidad implica conocer cómo funciona el sistema reproductivo, cómo cambia a lo largo de la vida y qué factores pueden influir en ella.

También significa conocer conceptos relacionados con:

  • La fertilidad masculina y femenina.
  • El ciclo menstrual.
  • La edad y la fertilidad.
  • La infertilidad.
  • La endometriosis.
  • El síndrome de ovario poliquístico.
  • La menopausia.
  • La salud sexual.
  • Los factores relacionados con el estilo de vida.
  • La preservación de la fertilidad.
  • Las opciones de reproducción asistida.

Esta visión permite pasar de una educación sexual centrada exclusivamente en la prevención a una educación integral sobre salud sexual y reproductiva.

La menstruación también necesita más educación

El artículo dedica también atención a la educación menstrual.

Los investigadores realizaron grupos de discusión con adolescentes para conocer su experiencia con la educación sobre la menstruación. Algunas participantes consideraron insuficiente haber recibido únicamente un número muy reducido de sesiones durante toda su escolarización.

Pero existe otro aspecto especialmente interesante: las adolescentes defendieron que la educación menstrual no debería dirigirse únicamente a las chicas.

Los chicos también necesitan conocer qué implica la menstruación, cómo puede afectar al bienestar y qué problemas de salud pueden estar relacionados con ella.

Esta perspectiva refleja una idea importante: la salud reproductiva es una cuestión de salud pública y afecta a toda la sociedad, independientemente de que una persona quiera o no tener hijos.

Formar para tomar decisiones reproductivas informadas

Uno de los objetivos fundamentales de mejorar la educación sobre fertilidad es favorecer la autonomía.

Las decisiones relacionadas con la reproducción son personales y complejas. Para poder tomarlas libremente, las personas necesitan disponer de información fiable.

Esto resulta especialmente importante cuando existen diferencias entre lo que una persona desea para su futuro y lo que finalmente puede suceder desde el punto de vista biológico.

El conocimiento no garantiza que todas las personas puedan cumplir sus proyectos reproductivos, pero sí puede ayudar a comprender mejor las opciones disponibles y a tomar decisiones con mayor información.

Por ello, la educación en fertilidad debería plantearse como una herramienta de alfabetización en salud reproductiva.

El papel de los profesionales de la salud

Mejorar la educación sobre fertilidad también plantea un segundo reto: necesitamos profesionales preparados para transmitir información rigurosa.

Los autores subrayan que una educación eficaz requiere mucho más que introducir nuevos contenidos en un programa académico. Es necesario contar con docentes preparados, materiales adecuados, tiempo suficiente dentro del currículo, recursos educativos y formación profesional continua.

Esto pone de manifiesto la importancia de la especialización.

La fertilidad es un campo complejo y multidisciplinar en el que intervienen conocimientos de biología de la reproducción, ginecología, embriología, genética, endocrinología, andrología y reproducción asistida, entre otras áreas.

Por ello, la formación específica de los profesionales resulta esencial para poder comprender los avances científicos y trasladarlos posteriormente al ámbito asistencial, educativo o divulgativo.

La formación especializada, una necesidad creciente

La creciente importancia de la salud reproductiva está generando nuevas necesidades formativas.

Los profesionales que trabajan o desean trabajar en este ámbito necesitan mantenerse actualizados sobre los avances científicos y tecnológicos relacionados con la fertilidad y la reproducción humana.

Una formación especializada permite profundizar en las diferentes dimensiones de la fertilidad y comprender la complejidad de los procesos reproductivos desde una perspectiva integral.

En este contexto, un Máster en Fertilidad puede convertirse en una vía de especialización para profesionales que quieran ampliar sus conocimientos y desarrollar su actividad en un área de creciente relevancia científica y social.

Educar sobre fertilidad es mirar hacia el futuro

La principal conclusión que podemos extraer del trabajo de Harper y sus colaboradores es sencilla, pero relevante: la educación sobre salud reproductiva no debería llegar únicamente cuando aparece un problema.

Comprender la fertilidad debería formar parte de una educación sanitaria integral.

Enseñar a las nuevas generaciones cómo funciona la reproducción humana, cómo evoluciona la fertilidad, qué factores pueden influir en ella y cuándo es recomendable consultar a un profesional puede contribuir a construir una sociedad mejor informada.

Pero para que esto sea posible también necesitamos profesionales con una formación sólida y actualizada.

La educación en fertilidad representa, por tanto, un reto para los sistemas educativos y sanitarios, pero también una oportunidad para mejorar el conocimiento sobre nuestra propia salud.

Porque hablar de fertilidad no debería significar únicamente hablar de infertilidad.

También significa aprender a comprender nuestra salud reproductiva antes de que tengamos que tomar decisiones sobre ella.

Referencia científica

Harper, J. C., Biswakarma, R., Maslowski, K. & Reiss, M. J. (2026). Why we need to teach everyone about reproductive health. Health Education Journal, 85(2), 215–220. DOI: 10.1177/00178969251385733.

Consultar el manuscrito en acceso abierto en UCL Discovery

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