¿Por qué la economía logra resistir mejor de lo previsto y esquivar la recesión anunciada?
¿Cuál es la explicación de la capacidad para eludir la recesión y la crisis económica anticipada?

Durante los últimos meses, numerosos organismos internacionales y analistas económicos anticipaban un escenario de desaceleración profunda, marcado por inflación persistente, tensiones geopolíticas y endurecimiento de las condiciones financieras. Sin embargo, los datos más recientes han mostrado una realidad distinta: la economía ha logrado mantener el crecimiento y evitar una recesión que parecía inevitable.

Esta capacidad de resistencia no responde a un único factor, sino a una combinación de elementos estructurales, coyunturales y de política económica que han amortiguado los impactos negativos del contexto internacional.

Un mercado laboral sólido como pilar clave

Uno de los factores más determinantes ha sido el buen comportamiento del mercado laboral. La creación sostenida de empleo y la reducción del desempleo han permitido mantener el consumo interno, incluso en un entorno de precios elevados. La estabilidad laboral ha reforzado la confianza de los hogares y ha evitado una contracción brusca del gasto, uno de los principales detonantes de las recesiones económicas.

Además, el aumento del empleo indefinido y la mayor estabilidad contractual han contribuido a mejorar la resiliencia de las rentas familiares frente a las perturbaciones externas.

El impulso del turismo y los servicios

Otro elemento decisivo ha sido el fuerte desempeño del sector servicios, especialmente el turismo. La recuperación del flujo de visitantes internacionales y el aumento del gasto turístico han tenido un impacto directo en el crecimiento económico, compensando la debilidad de otros sectores más expuestos a la subida de costes energéticos o a la ralentización industrial global.

Este dinamismo ha generado ingresos adicionales, empleo y actividad en sectores clave como la hostelería, el transporte y el comercio.

Política fiscal y fondos europeos

Las políticas públicas también han jugado un papel relevante. Las medidas de apoyo a hogares y empresas, junto con la ejecución de inversiones financiadas por fondos europeos, han actuado como un estímulo económico en un momento crítico. Estas inversiones han impulsado proyectos vinculados a la digitalización, la transición energética y la modernización empresarial, con efectos positivos a medio plazo sobre la productividad.

Al mismo tiempo, la gestión fiscal ha buscado equilibrar el apoyo económico con el control del déficit, lo que ha reforzado la confianza de los mercados y de los inversores.

Un sistema financiero más robusto

A diferencia de crisis anteriores, el sistema financiero se ha mostrado más sólido y mejor capitalizado, lo que ha reducido el riesgo de un colapso crediticio. Aunque el encarecimiento del crédito ha afectado a empresas y familias, no se ha producido una restricción severa que paralice la actividad económica.

Esta mayor fortaleza ha permitido absorber mejor las subidas de tipos de interés y mantener el flujo de financiación hacia la economía real.

Perspectivas y riesgos a corto plazo

Pese a este escenario de resistencia, los expertos advierten de que los riesgos no han desaparecido. La evolución de la inflación, la situación geopolítica y el contexto económico internacional seguirán siendo factores determinantes en los próximos meses. No obstante, la combinación de crecimiento moderado, empleo sólido y sectores clave en expansión explica por qué la recesión anunciada no se ha materializado.

En definitiva, la economía ha demostrado una capacidad de adaptación superior a la esperada, apoyada en fundamentos más robustos y en una estructura productiva que ha sabido responder mejor a un entorno global incierto.

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