El síndrome de la clase turista vuelve a centrar la atención sobre los riesgos de la inmovilidad prolongada en los viajes
La inmovilidad en viajes largos puede afectar a la circulación y a la salud vascular.
El aumento de los desplazamientos de larga duración ha vuelto a situar en el foco de la atención sanitaria el conocido como síndrome de la clase turista. Esta afección, vinculada a la inmovilidad prolongada durante viajes extensos, puede tener consecuencias graves si no se adoptan medidas preventivas adecuadas.
Aunque tradicionalmente se ha asociado a los vuelos de larga distancia, este síndrome puede aparecer en cualquier situación que implique permanecer sentado durante muchas horas, como trayectos en coche, tren o autobús. La falta de movimiento dificulta el retorno venoso y favorece la formación de coágulos.
La concienciación sobre este problema ha aumentado, pero los especialistas insisten en que todavía existe un amplio desconocimiento sobre sus causas, síntomas y formas de prevención.
Qué es el síndrome de la clase turista y por qué se produce
El síndrome de la clase turista hace referencia a la aparición de trombosis venosa profunda como consecuencia de una inmovilidad prolongada. Al permanecer sentado durante muchas horas, especialmente en espacios reducidos, la circulación sanguínea en las piernas se ve comprometida.
Esta situación favorece la formación de coágulos que, en algunos casos, pueden desplazarse hacia los pulmones y provocar complicaciones graves. La deshidratación y la presión constante sobre las piernas aumentan el riesgo.
Aunque no todas las personas tienen la misma probabilidad de desarrollarlo, cualquier viaje largo sin pausas supone un factor de riesgo.
Factores que favorecen su aparición:
Permanecer sentado durante muchas horas
Falta de movimiento de las piernas
Deshidratación
Espacios reducidos
Presión prolongada sobre las extremidades inferiores
Personas con mayor riesgo de padecerlo
Determinados perfiles presentan una mayor predisposición a desarrollar este síndrome. Personas con antecedentes de problemas circulatorios, varices o trastornos de coagulación deben extremar las precauciones durante los viajes largos.
También influyen factores como la edad, el sobrepeso o el uso de determinados medicamentos. La combinación de varios de estos elementos incrementa significativamente el riesgo.
Identificar los factores personales de riesgo permite adoptar medidas preventivas más específicas y eficaces.
Perfiles con mayor vulnerabilidad:
Personas con antecedentes de trombosis
Personas con problemas circulatorios
Viajeros de edad avanzada
Personas con movilidad reducida
Casos de sobrepeso u obesidad
Medidas de prevención durante los viajes
La prevención es la herramienta más eficaz para reducir el riesgo del síndrome de la clase turista. Pequeños gestos durante el viaje pueden marcar una gran diferencia en la salud circulatoria.
Mover las piernas, cambiar de postura con frecuencia y realizar breves caminatas cuando sea posible ayuda a activar la circulación. Mantener una correcta hidratación también resulta fundamental.
El uso de prendas cómodas y evitar la presión excesiva en las piernas contribuye a minimizar los riesgos.
Recomendaciones preventivas básicas:
Levantarse y caminar periódicamente
Mover tobillos y piernas sentado
Beber agua con regularidad
Evitar ropa ajustada
Cambiar de postura con frecuencia
El papel de la información y la prevención sanitaria
La divulgación de información clara sobre el síndrome de la clase turista es clave para reducir su incidencia. Muchos casos podrían evitarse con una adecuada concienciación y con la adopción de hábitos preventivos sencillos.
Los profesionales sanitarios destacan la importancia de informar a la población sobre los riesgos asociados a la inmovilidad prolongada, especialmente en contextos de viajes frecuentes o de larga duración.
La prevención y el autocuidado se consolidan como las mejores herramientas para viajar de forma segura y proteger la salud vascular.
Un riesgo evitable con hábitos adecuados
El síndrome de la clase turista no debe generar alarma, pero sí atención. Conocer sus causas y aplicar medidas preventivas permite reducir de forma significativa el riesgo de sufrir complicaciones.
Viajar de manera responsable, incorporando movimiento y cuidando la hidratación, es clave para disfrutar de los desplazamientos sin poner en peligro la salud.
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