LA FP VASCA ES MIRADA POR LA COMISIÓN EUROPEA

El modelo de Formación Profesional del País Vasco atrae la atención de la Comisión Europea por su conexión con la empresa, su enfoque práctico y sus resultados en empleabilidad. Bruselas lo observa como una referencia para otros territorios europeos.

La Formación Profesional del País Vasco se ha convertido en uno de los sistemas educativos más observados a nivel europeo. En diciembre de 2025, el modelo vasco de FP despierta un interés creciente por parte de Comisión Europea, que lo analiza como un ejemplo de buenas prácticas en la relación entre educación, empresa y empleo.

Este reconocimiento no es casual. La FP vasca lleva años desarrollando un modelo basado en la formación práctica, la colaboración estrecha con el tejido empresarial y la adaptación constante a las necesidades reales del mercado laboral. Estas características han permitido alcanzar niveles de inserción laboral elevados y una rápida transición de los estudiantes al empleo, especialmente en sectores industriales y tecnológicos.

Uno de los elementos que más valoran las instituciones europeas es la implantación de la formación profesional dual. La combinación de aprendizaje en el centro educativo y experiencia directa en la empresa ha demostrado ser una herramienta eficaz para formar profesionales ajustados a la demanda real de las compañías. En el País Vasco, este modelo se ha consolidado como una vía habitual y bien estructurada, con una participación activa del sector empresarial.

La especialización de la oferta formativa es otro de los puntos fuertes del sistema vasco. Los ciclos formativos están alineados con sectores estratégicos como la industria avanzada, la automoción, la energía, la mecatrónica o la digitalización. Esta conexión directa con la realidad productiva permite actualizar contenidos con mayor agilidad y responder a los cambios tecnológicos que afectan a la economía.

Desde la perspectiva europea, la FP vasca destaca también por su capacidad de innovación. La incorporación de metodologías activas, el uso de tecnologías aplicadas al aprendizaje y la formación continua del profesorado refuerzan la calidad del sistema. Estos factores sitúan a Euskadi en una posición avanzada dentro del mapa de la formación profesional en Europa.

El interés de la Comisión Europea se enmarca en un contexto más amplio, en el que la FP se considera una pieza clave para afrontar la escasez de profesionales cualificados y mejorar la competitividad de las economías europeas. Modelos como el vasco sirven de referencia para impulsar políticas educativas que reduzcan la brecha entre formación y empleo en otros países y regiones.

Para España, este reconocimiento supone un refuerzo al papel de la Formación Profesional como vía estratégica de futuro. La experiencia del País Vasco demuestra que una FP bien integrada en el entorno empresarial puede ofrecer oportunidades laborales de calidad y contribuir al desarrollo económico regional.

La mirada europea sobre la FP vasca confirma una tendencia clara: la formación técnica y profesional, cuando está bien diseñada y conectada con la realidad productiva, se convierte en un motor de empleo, innovación y crecimiento. El modelo de Euskadi se consolida así como un referente dentro y fuera de nuestras fronteras.

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