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La actual situación financiera requiere de lideres que sepan mantener a sus colaboradores más valiosos activos, dispuestos y motivados.

La crisis financiera internacional esta provocando un incremento en las tasas de desempleo a niveles inéditos, impensables desde hace décadas. Como consecuencia directa reina el desconcierto general, tanto en altas esferas como en los planos inferiores de las organizaciones. Por ello resulta imprescindible tener en cuenta que las acciones organizacionales que se implementen hoy, ya sea desde el área de Recursos Humanos, o las distintas Jefaturas tendrán incidencia directa en la vida de todos los integrantes de cada organización y desde el aspecto sistémico en el entorno en general. 
 
Resulta indiscutible que cada nueva crisis trae consigo nuevos desafíos, ante las reglas de mercado inciertas y cambiantes, el Management necesita empleados comprometidos, flexibles, bien dispuestos, que se pongan al hombro las dificultades por las que atraviesa la organización y colaboren en la búsqueda de soluciones.

Sin embargo, bajo condiciones estresantes los individuos ven afectada su capacidad de reacción y su ajuste a la realidad, es por ello que son más frecuentes los accidentes y se produce una baja en la productividad.


Entonces resulta imprescindible que los líderes de la organización tomen medidas para contribuir a generar compromiso por parte de los trabajadores, mejorar el clima laboral, motivar al personal y reducir los niveles de estrés. Se hace necesaria una Gestión Estratégica de los Recursos Humanos, con líderes honestos, capaces de autogestionarse y gestionar a otros en tiempos de crisis.

Una de las competencias imprescindibles para ejercer un liderazgo efectivo, reside en la capacidad de autocontrol, automotivación; más allá de las circunstancias que imperen en el entorno para ser líder se requiere una marcada dosis de optimismo e iniciativa. Se necesitan dirigentes con alto grado de inteligencia emocional que les permita pensar en forma colectiva, y que promuevan la integración grupal.

Dirigir personal en tiempos de crisis es una ardua tarea, ya que se trata de épocas de recortes presupuestarios, beneficios, carga horaria, de personal, etc. Las emociones son contagiosas y si el entorno se muestra amenazante, la moral y la motivación de los trabajadores decrece.

Si bien cada organización es un mundo, cada líder deberá encontrar la manera de mantener el nivel de compromiso y motivación en sus empleados. Una de las maneras es mantener la comunicación, es una poderosa herramienta para mejorar el clima organizacional. Es imprescindible que desde los altos niveles de la organización se establezcan canales de comunicación fluidos, donde se aliente la comunicación en todos sus niveles: descendente, ascendente y horizontal. Aunque comunicar en exceso se puede transformar en un hecho tóxico, tan nefasto como no haber comunicado nada. Entonces se hace necesario que desde el management se filtre la información que se quiera transmitir y se comunique estratégicamente, evaluando el momento oportuno, eligiendo a un interlocutor que cuente con credibilidad y consenso por parte del personal, resulta entonces imprescindible reducir los niveles de incertidumbre a través de una comunicación efectiva.

Asimismo, resultan muy beneficiosas las reuniones de trabajo en las que se aliente a expresar ideas, sugerencias, por parte de todos los miembros de la organización. Esto puede resultar muy efectivo, dado que muchas veces los directivos no escuchan a sus empleados porque se hayan demasiado ocupados en otras actividades. En épocas de baja de actividad hay tiempo para reunirse, escucharse mutuamente, pensar nuevos escenarios, promover ideas nuevas, aceptar sugerencias, y repensar juntos el futuro.

Otro aspecto fundamental en situaciones de inestabilidad, es el estar cerca de la gente, promoviendo la empatía, las buenas relaciones interpersonales y el respeto muto. En estos momentos resultan útiles algunas acciones sencillas, como charlas informales que indiquen sugerencias como bajar los niveles de estrés, hacer pequeñas pausas en la jornada de trabajo, organizar un partido de fútbol, adelantar vacaciones, anticipar horarios de salida cuando las actividades lo permitan.

También resulta de vital importancia que el personal se mantenga ocupado durante su jornada laboral, y si hay momentos de ocio, los mismos pueden convertirse en ocasiones óptimas para actualizar archivos, realizar tareas pendientes que habían quedado relegadas en el fondo de un cajón, reacomodar muebles funcionalmente, y en el caso de operarios involucrarlos en tareas de mejora, ya sea pintura, mantenimiento etc.

La economía es una actividad dinámica y por ende cíclica, esta crisis también va a pasar. Por ello se hace necesario conservar al personal valioso, incentivarlo, retenerlo al tiempo que puede ser una buena ocasión para atraer talentos que otras organizaciones han dejado libre. Toda crisis, indica un desafío, pero también una posibilidad de crecimiento que tiene lugar sólo cuando intentamos buscar alternativas nuevas y diferentes.