La profesión de veterinario ecuestre en España se centra en la salud, bienestar y rendimiento del caballo en todos sus ámbitos: deportivo, de cría, de trabajo, de ocio o terapéutico. Este especialista no sólo debe dominar la anatomía, fisiología y patología de los équidos, sino también estar familiarizado con su nutrición, reproducción, comportamiento, entrenamiento, rehabilitación y los distintos entornos donde estos animales viven (yeguadas, centros hípicos, clínicas especializadas, granjas de cría, turismo ecuestre o instalaciones de ocio). Además, debe colaborar con entrenadores, jinetes, criadores, maquilladores de rendimiento y responsables de instalaciones, lo que exige un perfil multidisciplinar que combine conocimientos clínicos con habilidades de gestión, comunicación y adaptación al entorno específico del caballo.
El veterinario ecuestre trabaja en diversas fases: desde la cría (inseminación, genética, gestión de potros), pasando por el entrenamiento y competición (monitorización del rendimiento, prevención de lesiones, nutrición deportiva), hasta la rehabilitación y envejecimiento (tratamiento de cojeras, enfermedades degenerativas, cuidados geriátricos). También puede intervenir en inspección de compra-venta de caballos, asesoramiento técnico a yeguadas y centros de equitación, y en el turismo ecuestre o hípico. Dada la especialización, frecuentemente se requiere formación adicional a la licenciatura o grado en Veterinaria (máster en clínica équidos, diplomado en reproducción equina, certificación en nutrición deportiva equina) y experiencia práctica en instalaciones hípicas.