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El Coaching Ejecutivo, visto desde el prisma de la Responsabilidad Social Empresarial, puede ayudar a los directivos a construir organizaciones que desarrollen culturas corporativas basadas en valores y beneficio económico.

 

 

El Coaching es un proceso que persigue como objetivo prioritario el máximo desarrollo profesional y personal del coachee y, realizado de una forma óptima y correcta, puede suponer una profunda transformación del individuo que lo recibe.

El Coaching Ejecutivo o Executive Coaching puede ayudar al coachee o directivo al que se dirige el proceso a gestionar, administrar o dirigir su compañía o el área de negocio bajo su responsabilidad de una manera más responsable, sostenible, ética, solidaria, humanista y, consecuentemente, más rentable, productiva y competitiva si el referido proceso de Coaching conlleva implícito un enfoque o método asociado al concepto, contenido y significado de Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial.

Es posible desarrollar el proceso de Coaching Ejecutivo desde una perspectiva que contemple la Responsabilidad Social Corporativa, en virtud de esta visión, el coachee puede proyectar el beneficio que le ha proporcionado el referido proceso de coaching, no solamente a título individual sino también en relación a los diferentes stakeholders o grupos de interés que operan en su entorno laboral y personal e, igualmente, aplicar todo el aprendizaje a una gestión más acorde con las necesidades de la empresa, clientes, capital humano, medio ambiente, grupos desfavorecidos, accionistas, proveedores, ciudadanía, medios de comunicación, comunidad local y, en general, de la sociedad.

El Executive Coaching, visto desde el prisma de la Responsabilidad Social Empresarial, puede ayudar a los directivos a construir organizaciones que desarrollen culturas corporativas basadas en valores y beneficio económico, puesto que, la Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa conceptúa la empresa como una combinación entre el modelo financiero, que persigue la máxima rentabilidad y aportación de valor para el accionista y el modelo socialmente responsable, cuyo objetivo fundamental radica en la gestión sostenible y solidaria de la empresa, ambos modelos son compatibles entre si y unidos suponen una ventaja competitiva y un elemento diferenciador que potencian la rentabilidad y la productividad de la empresa.

El Coaching, como proceso socrático de formación, consiste en conversaciones o diálogos, a través de la relación entre preguntas y respuestas que mantienen dos personas, coach y coachee. En el referido proceso, el coach ejerce de mero estimulador, indica el camino y conduce a la respuesta o a una posible solución pero es el coachee quien debe llegar a ella por si mismo, ayudándose de la reflexión, el pensamiento, el potencial desarrollo de la faceta personal y profesional, el cambio de actitudes y aptitudes, la mejora de habilidades y competencias, el estudio, la observación, la meditación y la potenciación del talento y las capacidades humanas.

En el Executive Coaching, el citado vínculo entre preguntas y respuestas que conforma el proceso, debe integrar un componente social, ético y humanista, es decir, el coachee o ejecutivo, por mediación del coach, debe tomar conciencia de la importancia que supone, tanto para su desarrollo profesional como personal, aportar valor social y económico a la sociedad en su conjunto y ejecutar su labor acorde a una conducta moral y a un código ético determinado, la mejor plataforma para ello es su posición de directivo, puesto que, las decisiones que adopte afectarán, positiva o negativamente, al bienestar de la empresa que gestiona e, inevitablemente, a la sociedad de manera global.

Uno de los principales objetivos del Coaching es potenciar y desarrollar las capacidades personales y profesionales del individuo o coachee, el coach utiliza el método clásico de preguntas al objeto de inducir al coachee a buscar en su interior y a encontrar por si mismo competencias, aptitudes, habilidades y capacidades ocultas que no es consciente que las posee o no las ha desarrollado aún.
Por supuesto, el Coaching persigue, también, potenciar aquellas otras capacidades desempeñadas habitualmente y de forma óptima por el coachee pero que son susceptibles de mejora.

En el Executive Coaching, el coach tiene la oportunidad de hacer llegar al coachee o directivo a su interior y éste, a consecuencia de ello, puede descubrir algunas inquietudes de tipo social que mantenía ocultas, de esta manera, podrá adaptarlas al modelo de gestión de su empresa, por lo tanto, el directivo podrá ejecutar y poner en práctica en la empresa determinadas estrategias corporativas e institucionales como el enfoque humanista, la misión social, la responsabilidad medioambiental, la gestión sostenible, la dirección por valores, políticas sociales relacionadas con la Responsabilidad Social Corporativa Interna, tales como la implantación de medidas de conciliación e igualdad, voluntariado corporativo, integración multicultural, gestión social de la diversidad, contratación de personal discapacitado, etc, e incluirlas en el plan estratégico, plan de negocio o plan director de la compañía que dirige y , por supuesto, en la estructura organizacional de la misma.

Paralelamente, el coachee también desarrollará, en el ámbito personal, determinadas competencias de gestión y habilidades directivas basadas en las relaciones personales, dotándolas de un tratamiento humano y solidario, con el objetivo de mejorar el clima laboral de la empresa y la calidad de vida del capital humano de la misma, a nivel interno e, igualmente, producir una mejora en las relaciones institucionales y corporativas, a nivel externo, consecuentemente, se fijará en el impacto que produce en las personas algunas decisiones que única y exclusivamente valoran el beneficio económico y que, a largo plazo, pueden ser perjudiciales para su propia empresa, mejorará la comunicación, las habilidades sociales basadas en la empatía y la inteligencia emocional, la negociación win-win, el trabajo en equipo, la escucha activa, la orientación al cliente, el liderazgo por valores, la delegación, etc.