PUESTA A PUNTO EN VERANO
Los cursos de verano proliferan en esta época, y muchos cambian la playa por los libros, planifica tu tiempo y provecha las diversas temáticas de estos cursos.
Cuando llega el verano pensamos en acampar, nadar, navegar, comer helados, leer, descansar, estudiar... Si, estudiar, un curso de verano es una oportunidad fantástica para reciclarse profesionalmente, plantearse nuevas oportunidades laborales, abrir horizontes mentales, hacer networking...
Aprovecha el verano para refrescar conocimientos y, de paso, añadir una medalla más a tu currículum, puedes aprovechar el horario intensivo para formarte por las tardes, aprovechando la oferta estival de academias y universidades, que suele ser más amena que la de invierno.
Las universidades también se llenan en verano. Cada año más personas se deciden por los cursos de la universidad de verano. La oferta veraniega de las universidades españolas crece y se diversifica cada temporada. Se trata de clases y de contenidos pensados para ser impartidos en unas pocas semanas y se presentan en formatos muy variados: mesas redondas, grupos de trabajo o workshops, ciclos temáticos, encuentros, actividades al aire libre, clases magistrales, congresos y cursos divertidos y refrescantes que harán las delicias de aquellos que puedan acercarse a disfrutarlos. También las temáticas son muy diversas y puedes encontrarte con que se habla de temas que no suelen tratarse a lo largo del curso académico, muchos de ellos asuntos relacionados con la actualidad, pero también enfoques caracterizados por un sentido más lúdico de la vida.
Desde las reflexiones sobre el papel social de la universidad hasta cursos de interpretación actoral para el cine, desde el cante hondo hasta la filosofía, de los paisajes del vino a cómo triunfar en política, de los biocombustibles al bienestar personal, los temas más específicos encuentran su espacio en la universidad de verano. Es como si ésta se quitara el corsé y se atreviera a conjugar sus clases en presente, poniéndose a pie calle y acercándose al ahora.
La universidad de verano ofrece otras ventajas aparte de la de adquirir nuevos conocimientos. La principal es el reconocimiento académico. En muchas ocasiones, los cursos de verano son convalidables comocréditos de libre elección, incluso si se cursan en una universidad distinta de aquella en la que estamos matriculados (no obstante, conviene asegurarse presentando el programa en la secretaría de nuestro centro universitario habitual). Como media, un curso de verano proporciona 3 créditos, aunque los hay de 1 crédito y hasta de 8. En general, el número de créditos de libre elección se sigue calculando según la norma que equipara cada crédito a 10 horas lectivas. La implantación de los créditos ECTS no ha afectado a la mayoría de programas, aunque para estar seguros también conviene consultar a la universidad.
Opositores y funcionarios tienen otro aliciente para matricularse en un curso de verano. Muchos de estos cursos son baremables, es decir, que proporcionan puntos adicionales a la hora de presentarse a un concurso-oposición o a una promoción interna. En particular, los funcionarios de carrera docentes no universitarios pueden aprovechar estos cursos para acreditar formación de cara a las revisiones de sueldo propias de los sexenios. Una oportunidad nada desdeñable, especialmente en esta época de recortes salariales.
Lo difícil de estudiar en verano es añorar las vacaciones, los momentos de ocio tendidos al sol. Cambiar la playa y el bañador por los libros y la computadora puede resultar arduo si no tenemos la posibilidad de descansar en otra época del año, y aunque el estudio en verano no conlleva la misma responsabilidad ni persigue el mismo propósito que durante el periodo escolar, ésto no presupone que no haya que hacerlo bien.
Si has decidido que el verano es una buena época para ponerte a punto en tus conocimientos, no te desanimes, la recompensa como ya has visto podría ser más grande que el sacrificio. ¡Ánimo!
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