La crisis de la Covid-19 acercó a nuestras vidas los términos ERE y ERTE, de los que muchos no habíamos oído hablar. ¿Pero qué son exactamente y qué diferencia a estos mecanismos?

Desgraciadamente, uno de los grandes afectados de la pandemia de la Covid-19 ha sido el mundo empresarial y de dirección de empresas. Comenzamos a escuchar las siglas ERE y ERTE de manera habitual, pero muchos ni siquiera sabíamos lo que significaban, o pocas veces las habíamos oído con anterioridad. Como si fuera un mito que se hizo realidad, los ERE y los ERTE se acercaron a nuestras vidas en consecuencia de una situación que jamás habríamos imaginado.

¿Qué diferencias existen entre un ERTE y un ERE?

Ambas medidas, dicho simple y llanamente, funcionan como mecanismos para la gestión de un despido colectivo o suspensión de contratos. La principal diferencia entre uno y otro radica en el tiempo: el ERTE es temporal, mientras que el ERE es permanente. 

ERTE

ERTE responda a las siglas de Expediente de Regulación Temporal de Empleo. Con esta medida, una compañía, impulsada por una causa de fuerza mayor (como la creada por la crisis de la Covid-19), suspende el contrato de sus trabajadores. También puede reducir sus jornadas, pero todo ello de manera temporal. Muchas empresas vieron reducidos sus ingresos por falta de actividad, por lo que se encontraron en la obligación de implementar esta medida.

En España, una compañía puede solicitar un ERTE cuando tenga un mínimo de 10 empleados. Otro requisito radica en que la situación de paralización ha de afectar como mínimo a un 10% de dichos trabajadores. No cabe duda de que, en el caso de la pandemia, la situación de cuarentena afectó indistintamente a todos los trabajadores de estas empresas que no pudieron continuar operando.

En el caso de la suspensión temporal del contrato, el desempleado podrá recibir una prestación por desempleo con un beneficio de un 30% menor que su salario habitual. Cuando con el ERTE se reduce la jornada laboral habitual de un trabajador (entre un 10% y un 70%), este también puede beneficiarse de la prestación por desempleo correspondiente.

Tras la finalización del ERTE, si la situación de la compañía se reestablece, los trabajadores son admitidos de nuevo en sus puestos.

¿Qué son los ERE y los ERTE?

ERE

El ERE es un Expediente Regulador de Empleo. Este método gestiona un despido colectivo, la finalización de unos contratos de manera permanente.

Una empresa puede aplicar un ERE si demuestra problemas económicos graves. Pérdidas constantes, disminución sustancial de ingresos… O bien problemas técnicos, productivos u organizativos severos. Pero hay ciertas especificaciones a tener en cuenta:

  • Si la empresa tiene menos de 100 trabajadores, el ERE solo podrá afectar a 10 de ellos.
  • Con una plantilla de entre 100 y 300 empleados, el ERE solo podrá afectar al 10%.
  • Cuando hay más de 300 empleados, el ERE podrá afectar a un total de 30 trabajadores.

Además, existen diferentes tipos de ERE:

  • Suspensión. Se establece un nuevo calendario de trabajo, es decir, la compañía puede obligar a sus empleados a permanecer en casa días concretos.
  • Reducción. No se suspende por completo la jornada, sino ciertas horas laborales de los trabajadores.
  • Extinción. El más desfavorable para los empleados, puesto que es un despido colectivo total. Se extingue por completo el contrato entre la empresa y los trabajadores afectados. En este caso, al afectado se le indemniza con una cantidad de dinero por año trabajado.

Vendrán tiempos mejores

Desde luego y desafortunadamente, España no se encuentra en una situación de prosperidad económica, ni ningún país del mundo. Ha quedado patente, por si quedaba alguna duda, lo importantes que son los trabajadores que conforman el tejido empresarial de nuestro país. Todos, trabajadores y no trabajadores, nos vimos inmersos en una situación inesperada que nos atacó mientras estábamos completamente desprevenidos.

Y aunque parecía que las cosas estaban volviendo a una relativa normalidad durante el verano, muchos trabajadores continúan haciendo malabares para la vuelta a su rutina laboral. Desde luego son tiempos inciertos, y debemos ser pacientes, actuar con responsabilidad y tratar de no vivir en una desmoralización constante. Vendrán tiempos mejores: ¡solo nos queda esperar!

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