Preparar una oposición es duro, requiere muchas horas de esfuerzo y de dedicación. Sin embargo, los enormes beneficios que conlleva contar con una plaza fija, de por vida, son evidentes. ¿Merece la pena preparar una oposición? Todo dependerá de lo que piense el candidato.

¿Merece la pena preparar una oposición? Para todos aquellos ajenos al término, el estudio de una oposición suele considerarse algo duro, que conlleva mucho esfuerzo, que da genuino miedo. Pero la realidad es que las personas que preparan una oposición y consiguen una plaza fija terminan siendo envidiadas por muchos trabajadores.

Repetimos: una plaza fija, de por vida.

Y podemos decir más: sueldos competitivos, promociones internas, beneficios laborales. ¿A que ya va sonando mejor?

Lo cierto es que sí, preparar una oposición siempre conlleva esfuerzo, a pesar de que las hay más complejas que otras, más duras que otras. Los extensos temarios pueden echar para atrás a los aspirantes, además de que muchos no disponen del tiempo para prepararlos en condiciones. Por otro lado, no en todos los sectores hay convocatorias regulares, y puede que salgan pocas plazas para determinados puestos.

Sin embargo, los numerosos pros que conlleva el contar con una plaza fija suelen pesar más que los contras de la preparación de la oposición. 

Estas son las principales ventajas por las cuales miles de profesionales deciden estudiar una oposición.

Estabilidad

En una empresa privada, el trabajador ha de vivir con el hecho de que puede ser despedido. Sin embargo, sacar una oposición te otorgará una plaza para toda la vida, que solo puede ser perdida en raras ocasiones si se comete un delito o por sanción administrativa.

Con una plaza fija le dirás adiós a infructíferas búsquedas de empleo, a la desazón y al paro. De hecho, muchas personas en situación de desempleo aprovechan su tiempo de paro para preparar una oposición.

Por otro lado, los salarios suelen ser más altos que los de la media de empresas privadas para los mismos puestos. Además, existen retribuciones fijas y complementarias por determinados extras y pagas extraordinarias.

Conciliación laboral y personal

Tener una plaza fija conlleva beneficios que se salen del propio puesto de trabajo. Muchas posiciones en la Administración Pública permiten reducción de jornadas (para asuntos como el cuidado de los hijos) y demás mecanismos de conciliación que suelen ser mayores que los que se dan en empresas privadas.

Tendrás, además, la posibilidad de solicitar excedencias sin ningún tipo de consecuencia. Porque una vez saques la oposición, repetimos: la plaza será tuya.

Seguridad laboral

Desafortunadamente, los países pueden vivir tiempos de crisis. En el caso de España esto lo conocemos bien, y por ello has de tener en cuenta una de las grandes ventajas de ser funcionario público: la seguridad de mantener tu puesto de trabajo.

Mientras el resto de trabajadores pueden ver peligrar su puesto en tiempos de crisis, los funcionarios públicos no alimentan las listas de paro en periodos críticos. A pesar de esta enorme ventaja, desgraciadamente la congelación de salarios es algo que sí pueden sufrir estos trabajadores en periodos de recesión económica.

Promoción interna

Una vez obtengas una plaza fija, podrás optar a promociones internas en ciertos puestos de trabajo. Si cumples con los requisitos, podrás comenzar en una categoría e ir poco a poco ascendiendo. Esto conlleva una mejora en las condiciones salariales.

La promoción en un puesto público está más asegurada que en las empresas privadas, donde muchas veces no se reconocen los méritos de los trabajadores como es debido.

Horarios

La mayoría de las plazas cuentan con una jornada continua de siete horas y media (todo dependerá del tipo de puesto). Además, será raro que estos trabajadores realicen horas extras. En caso de que lo hagan, se les pagarán como tales. Desgraciadamente, bastantes empleados de empresas privadas no ven debidamente retribuidas sus horas extra.

Preparar una oposición¿Merece la pena preparar una oposición?

Existen oposiciones para multitud de sectores. Justicia, educación, sanidad, cuerpos de seguridad, hacienda, oficios varios… Pero para preparar una de ellas, tendrás que hacerte unas cuantas preguntas primero. ¿Se me da bien estudiar? ¿Estoy capacitado para preparar una oposición? ¿Dispongo del tiempo? ¿Cumplo con los requisitos? Desde luego, optar por preparar o no una oposición dependerá enteramente del candidato. 

La organización, determinación y dedicación son requisitos indispensables para estudiar estas pruebas. No es fácil (¡nadie dijo que lo fuera!), pero desde luego las ventajas son muchas, y de peso. Hay personas que pasan años preparando una oposición y no consiguen su plaza. Por otro lado, hay aspirantes que en un año obtienen su puesto fijo aunque la oposición sea ardua. La combinación de estudio y suerte es, sin duda, algo que también tiene que ver con la obtención de una plaza de por vida.

Entonces, ¿merece la pena? Desde luego, los beneficios existen. La dificultad, también. La decisión recaerá enteramente en el candidato, en sus objetivos y visión de futuro. 

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