Es importante que definas, antes de meterte en harina, qué objetivos son los que te mueven: si esperas una rentabilidad a corto, o crearte un nombre para sonar en tu sector de interés y poder mover con éxito otras cosas a futuro, o si quieres hacer cambios en la sociedad o solo generar una estabilidad a tu alrededor

En un artículo anterior empezamos a contarte por qué y cómo crear una start-up. Seguimos en esta pieza con consejos sobre los primeros pasos de una pequeña empresa tecnológica o innovadora, a nivel administrativo, sobre todo, pero también creativo.

Te hablamos ya en aquel momento de la planificación y la importancia de los estudios de mercado. Es cierto que en ocasiones la propuesta es tan realmente diferente que nadie sabe si invertir o si puede ocasionar problemas legales. Insistimos con lo que ya apuntábamos: si tienes al cliente claro, lo demás puede esperar.

Es bueno que te enamores de tu producto o tu servicio, y tengas cuidado de no perder tu impulso inicial transformándolo demasiado para adaptarte a “acreedores” financieros o morales del proyecto. Sobre todo, porque al principio tendrás que dedicarle todo tu tiempo. Por plazos con la administración, por el aprovechamiento de los créditos y las ayudas, por tu propio empuje personal, es mejor que pongas toda la carne en el asador los primeros meses, y si tienes que hacer tantos cambios que deja de ser un proyecto querido, a medio plazo puedes perder esa gasolina emocional.

Es importante que definas, antes de meterte en harina, qué objetivos son los que te mueven. Tendrás que pensar si esperas una rentabilidad a corto, o crearte un nombre para sonar en tu sector de interés y poder mover con éxito otras cosas a futuro, o si quieres hacer cambios en la sociedad o solo generar una estabilidad a tu alrededor y enfocarte en personas de confianza contra el mundo, por ejemplo. Ten en cuenta que el azar siempre juega su papel. Tenlo en cuenta para asumir las batallas perdidas, pero, más importante aún, para asumir los éxitos sin perder el control y sin descuidar el foco.

Si tienes ayuda, define cuanto antes cómo funcionará esa asociación entre vosotros. Qué pasará en distintos escenarios,  a qué cosas os comprometéis, qué porcentajes van para cada uno o a quién va a corresponder el mérito de cada cosa, lo más detalladamente posible. Ahora parece difícil saberlo pero tranquilos, siempre podéis cambiar ese acuerdo de socios. Más difícil será hacerlo cuando haya conflictos o dudas y no sepáis a qué ateneros.

 

En cuanto a lo administrativo, tendrás que registrar el nombre de la empresa y/o la marca con la que vas a funcionar. El naming es un paso muy importante y nos atrevemos a decir que es un porcentaje altísimo de tus probabilidades de conseguir clientes o al menos visibilidad muy rápido. Un nombre que sugiera aquello que te interesa, que conecte con el tipo de cliente que estás buscando en base a estudios de mercado y a tu conocimiento directo. Lo bueno es que ese registro es muy barato y mentalmente te pondrá en órbita. Con clientes claros + nombre empezarás a creerte lo que haces, y eso se notará.

Después tendrás que abrir una cuenta bancaria, y plantearte si usar TPV virtual, bastante recomendable si estás en el e-commerce.

Otros pasos importantes para crear una start-up en España son el alta en Hacienda y Seguridad Social, el registro en Protección de Datos, registrar los Estatutos y confeccionar y llevar a notaría la Escritura Pública de Constitución.

Para estos pasos tienes dos herramientas de ayuda pública al emprendedor muy interesantes: los PAE, Puntos de Atención al Emprendedor, y el sistema CIRCE.

A continuación tendrás que solicitar el NIF provisional, inscribir la empresa en el Registro Mercantil, normalmente bajo la forma de SL., y finalmente publicar la inscripción en el BORME y hacer la declaración censal.

Si abres un local asociado a la actividad también necesitarás licencias, de apertura y de obras, si se realizan.

Conviene que te plantees asociarte a agrupaciones, asociaciones, etc. A menos que se demuestre lo contrario, los demás son posibles colaboradores, más que posibles enemigos.

Estudios para emprender realmente importantes son los de gestión de marca. Creación de imagen corporativa, visual y en general, definir tus valores, elegir cauces y estilos de comunicación, etc. Los cursos de emprendedores, la formación en marketing  o llegar a ser un buen brand manager te ayudarán en esto.

¿Parecen muchas cosas? Eso es porque estás pensando en todas a la vez. Recuerda el título: paso a paso.
Un escalón y después otro. ¡Mucha suerte!

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